enero 21, 2008

MARIPOSAS

Símbolos de la inmortalidad, el renacimiento y la resurrección; pero también de la ligereza, la inconstancia y lo efímero de la alegría y la belleza.










Por su capacidad de transformación encarna la metamorfosis y las potencialidades del ser.
Desde el punto de vista psicológico es la posibilidad del hombre de "renacer", de trascender sus limitaciones terrenales y elevarse a la luz mediante su propia transformación psíquica.










Identificado como "Animal del Alma" y asociado con ella, algunas culturas la representaban saliendo de la boca de agonizantes y difuntos, como símbolo del aliento vital que escapa.








Representada en lápidas grecorromanas, "Psychè" (el alma) puede aparecer como una mariposa saliendo del cuerpo de los muertos o como una niña alada.


Para el cristianismo, en el contexto de una tumba, es el alma que, desembarazada de su envoltura carnal asciende, transformándose en imagen de resurrección.





"Love tormenting the soul"
John Gibson
("El amor atormentando el alma"
esta representada como una mariposa)





enero 07, 2008

CABALLOS

Comparten con el toro el simbolismo de la fuerza y la vitalidad; quizás por su nobleza e inteligencia se los ubica en un nivel superior.









Relacionados con el mundo de los muertos (como animal misterioso) se los subordinó a aquellos, pero gracias a su velocidad y capacidad para el salto, se los indica como "animales solares" y conductores de "carros celestes" (Apolo, Mitra, etc).








Su simbolismo varía, como en otros casos, según el color.

Para el Cristianismo, el Caballo Blanco alude: por un lado al Cristo Triunfador y a la victoria de los mártires sobre el mundo y por otro a uno de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, según el texto de San Juan, "La Muerte".



Albrecht Dürer



El caballo rojo es el que representa "La Guerra y la Sangre"; el verde o amarillento: "La Peste"; el negro: "El Hambre".



De significado ambiguo, en algunos casos, son sinónimo de lujuria y soberbia; mientras que en otros son seres mágicos y positivos (Pegaso).




Gustave Moreau