febrero 25, 2008

CORAZON




Por su ubicación en el cuerpo humano, remite al centro físico y espiritual, es el lugar de la presencia divina y la conciencia de tal presencia; sede de la sabiduría de los sentimientos en oposición a la del razonamiento.









El corazón es al hombre interior lo que el cuerpo es al hombre exterior; manifiesta el centro de la vida. y el lugar destinado a sus afectos y sus deseos.








En ocasiones se lo asocia con el espíritu y es allí donde, para algunos, se encuentra el principio del mal.

Por su forma de triángulo invertido se lo relaciona con el principio femenino y pasivo. En el antiguo Egipto, el jeroglifo del corazón se representa como una vasija y en la India el triángulo con vértice hacia abajo o "V" invertida es símbolo del elemento femenino y de las aguas primordiales.







Para las tradiciones modernas es sinónimo del amor profano y de la amistad; mientras que en llamas sugiere pasión y fervor religioso (Sagrado Corazón de Jesús y/o de María).



enero 28, 2008

HUESOS

Símbolos del último vestigio, de lo esencial; de lo relativamente permanente, ya que es lo que perdura cuando el resto se ha hecho polvo; representan la mortalidad y lo transitorio.












Para algunas culturas, es el principio indestructible de la vida y retornarlos a la naturaleza asegura la continuidad de las especies.
El cristianismo se opone a su destrucción ya que, sin ellos, no es posible la resurrección.

El esqueleto personifica, a veces, al demonio y otras a La Muerte en general y sirve de recordatorio de la brevedad de la vida y de lo inevitable de su final.








Durante la Edad Media, las "Danzas Macabras", mostraban la constante presencia de "La Muerte".








La calavera, símbolo de la mortalidad humana y de lo que perdura después de la muerte, alude a la caducidad de la existencia.
Por su ubicación, ciertas creencias sostienen que, poseer el cráneo de un enemigo, significa adueñarse de lo más poderoso y vital de su existencia.




George de La Tour



Como símbolo de muerte, ha sido representada en las "Vanitas", género practicado durante el Barroco, como "Memento Mori" (Recuerda que vas a morir).
Evoca la fugacidad y fragilidad de la vida, el tiempo que pasa y la muerte.




"Los Embajadores" - Hans Holbein