Aunque abarca una amplia gamas de tonos que van desde los azules rojizos hasta los púrpuras azulados, el violeta posee igual proporción de azul y de rojo.
Reflexivo, asociado a la espiritualidad y a la lucidez, simboliza el equilibrio entre la tierra y el cielo, los sentidos y la mente, la pasión y la inteligencia, el amor y la sabiduría.
En el uso litúrgico, se lo vincula con la penitencia, la expiación, el sacrificio y la conversión; es el color del manto del Redentor, donde se unen a partes iguales su naturaleza humana y su condición divina.
En el Tarot, el arcano XIV representa "La Templanza"; la figura alada intercambia un fluido entre un recipiente (rojo) y otro (azul), el resultado (violeta) se transforma en sinónimo del constante fluir entre la tierra y el cielo.
Leonardo Da Vinci
También es el color de la obediencia y de la sumisión; de la evolución espiritual y del ascenso, de la renovación del ciclo, del constante comienzo.
Algunas obras en violeta:
(o con toques de él)
Johan Christian Clausen Dahl
John William Waterhouse
Armand Point
John Singer Sargent
Martín Malharro
Frances Mac Nair
Caspar David Friedrich
Jean Leon Gérôme
Edmund Blair Leighton
Edward Burne Jones

































