febrero 12, 2009

SOL


"Es un hecho que en la vida,
el bien es una luz situada a una altura tan grande
que parece natural no poder alcanzarlo...
Si la luz es el símbolo del bien, de lo bello, de lo verdadero,
la fuente luminosa por excelencia - el Sol - solo podrá ser Dios."
(Vincent Van Gogh)









Fuente de vida, su simbolismo es variado y universal.
Como principio masculino se lo asocia con el día, el calor, el fuego, la autoridad, el padre, la dominación, la vitalidad, la fuerza, el poder, etc. y resulta opuesto a la Luna.









Considerado centro del Universo, adquiere características de dios del cielo y de rey de los astros, situándose por encima de todo.

Es este aspecto el que fue tomado por muchos soberanos de distintas civilizaciones que se consideraron representantes de él y, en su nombre, reinaron sobre la tierra con muchas de sus cualidades: omnipotencia, omnipresencia, eternidad.

Como "destructor de las tinieblas", es símbolo de la inteligencia, del conocimiento y la sabiduría que destierra la oscuridad de la ignorancia.

Su ubicación central, lo relaciona con la idea del corazón, centro del individuo y sede de las pasiones y sentimientos ardientes.

Transmite noción de origen, unidad, principio así como de lugar de privilegio indiscutible.








Todo lo anterior, sumado a la idea de "muerte-resurrección" e inmortalidad, dio como resultado que el cristianismo viera en él, el símbolo de Jesús.

El oro, el color amarillo (y en ocasiones el anaranjado), el águila, el león, el girasol suelen aparecer representando al principio solar.

Su parte negativa hace alusión a su naturaleza destructiva: el exceso de calor y de radiación origina fuego, sequía y muerte; un desborde de energía (poder, fuerza, etc.) manifiesta su aspecto agresivo en guerras, enfrentamientos, peleas así como en la cólera y la ira.




Algunas obras que lo incluyen





Ivan Aivazovsky




Claude Monet





Winslow Homer




Claude Lorraine




Thomas Cole





Ury Lesser





Ivan Aivazovsky




Edward Moran




Ferdinand Du Puigaudeau




Albert Bierstadt





Antoine Caron



enero 28, 2009

LUNA

"¿Qué haces, Luna, en el cielo?
Dime, ¿qué haces?..."
(Leopoldo Lugones)











Mágica, misteriosa, inalcanzable, eterna, la luna es uno de los astros con más significado simbólico junto con el Sol.

En muchas culturas antiguas, con él conforma la pareja principal del panteón de divinidades (por ejemplo: Osiris/Isis) y ambos representan un sistema dual de opuestos complementarios: ying/yang, frío/calor, noche/día, etc.

Asociada a la energía femenina, refiere a las cualidades de pasividad, receptividad, sensibilidad; es dadora y generadora de vida por su vinculación con las aguas primordiales, las lluvias, la fertilidad y la fecundidad; transmite idea de periodicidad, crecimiento y renovación.











Como evocación de la belleza y la luz que aparece en la oscuridad nocturna alude al conocimiento, al pensamiento que clarifica pero obtenido de manera indirecta, por reflejo; es también imagen de lo inconsciente, lo instintivo, lo oculto, los sueños y el más allá.

Por su continuo aparecer y desaparecer, y sus cambios de fases es un profundo símbolo de muerte, renacimiento y transformación, así como también del tiempo que pasa, reflejado en su movimiento cíclico y constante.





Algunas obras que la incluyen:






Anthonie Van Borssom





Thomas Cole





John Atkinson Grimshaw





Joseph Heilmair





Joseph M. William Turner





Stanislaw Maslowski





Caspar David Friedrich





Eugène Boudin





Vincent Van Gogh





Peter Severin Kroyer