mayo 01, 2009

CABALLEROS



"Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar...

Va cargado de amargura,

va, vencido, el caballero de retorno a su lugar..."


León Felipe




Asociado a la imagen de lo que el hombre puede llegar a ser, el caballero alude a una serie de valores tales como: nobleza, honor, respeto, lealtad, justicia, etc.; dando idea de una clase de humanidad superior.
Es el ser anhelado, de corazón bondadoso, tierno y también valeroso, al que todos aspiran.









Completamente comprometido con sus creencias y compromisos, lo mueve un ideal, un accionar por una gran causa que, por lo general, tiene un aspecto moral muy elevado y sagrado.

Transformado en guerrero, lucha contra todas las fuerzas del mal hasta el punto del sacrificio, si fuera necesario.









En ocasiones, los relatos de sus andanzas reflejan el camino iniciático que recorren todos los héroes.
Unidos a su inseparable cabalgadura y a sus armas, en especial su espada, se transforman en símbolos del espíritu, guiando al cuerpo (caballos) a través del viaje del alma hacia el desarrollo de la perfección, pasando por tentaciones, sacrificios, conflictos y dificultades (representados en bosques oscuros, paisajes desolados, monstruos, dragones y pruebas a las que se ven sometidos).


Relacionado con los colores, el "caballero verde" simboliza al neófito, al iniciado; el "caballero rojo" es aquel que ha sido bautizado con sangre; el "caballero blanco" habla de la pureza, inocencia e iluminación, mientras que el "caballero negro" es el relacionado con el mal, el pecado y la oscuridad.



Algunas obras que los incluyen:






Arnold Böcklin






Edward Burne-Jones






Frank Cadogan Cowper






Sir Frank Dicksee






George Frederic Watts






Arthur Hughes






Fernand Khnopff






Gustave Moreau






Richard Doyle






Sir Joseph Noel Paton






Paolo Ucello






Walter Crane






Honoré Daumier



marzo 24, 2009

MAR - OCÉANO



"Quién ha cruzado el mar con sus tiburones y demonios,
con sus olas terroríficas, tan difíciles de salvar...
se dice que ha llegado al fin del mundo
y que ha partido más allá".




Asociado con el simbolismo de las aguas, comparte con ellas algo de su significado; origen de la vida, todo sale de él y hacia él vuelve; es el lugar del nacimiento, la transformación y el renacimiento.

En su extensión, casi sin límites, subyace la idea de lo indeterminado, lo indefinido y lo insondable.









Asociado al corazón del hombre es sede de las pasiones, por lo que, en ocasiones, la travesía sobre sus aguas agitadas es sinónimo de aprender a dominarlas y a superarlas.

Alcanzar tierra firme después de una difícil navegación, alude a haber adquirido cierto conocimiento, controlado los instintos, enfrentado los miedos y logrado cierta seguridad y tranquilidad interior.









Por su constante movimiento, puede simbolizar un estado de inquietud, de agitación que suele generar indecisión, ambivalencia; se habla de "un mar de dudas".

También se lo considera reflejo del curso de la existencia humana y de las fluctuaciones de sus deseos y sentimientos.

Hogar de monstruos y criaturas misteriosas, por lo desconocido que alberga en su interior y por sus profundas y, en ocasiones, peligrosas corrientes, es imagen de lo inconsciente y de todo lo que se esconde en él: conductas que pueden resultar positivas o negativas, motivaciones secretas e insospechadas.





Algunas obras que lo muestran






Wladyslaw Slewinsky





Pierre Auguste Renoir





Leon Dabo





Joseph M. William Turner





Ivan Aivazovsky





Hugo Knorr





Henri Rousseau





Giovanni Fattori





Claude Monet





Albert Bierstadt





Andreas Achenbach