junio 19, 2009

TORRES


"¿Qué se asentaba en el medio sino la Torre misma
la redondeada torreta achaparrada, ciega como el corazón del loco,
construida en piedra parda,
sin parangón,
en el mundo entero...?"

"Childe Roland a la Torre Oscura llegó"
Robert Browning -1855




Redondas, cuadradas, antiguas o modernas, estas estructuras de marcada verticalidad hacen alusión al "axis mundis", el eje del mundo que une el cielo y la tierra.







Levantadas como un medio para elevarse hacia la morada de los dioses, se transforman en la puerta de acceso a ella.

En la mítica "Torre de Babel" ese significado se pervierte y convierte a esta construcción en el símbolo del orgullo y la soberbia de la humanidad y de su intención de situarse a la misma altura que la divinidad.







Para el Cristianismo, la torre es sinónimo de vigilancia y bastión de protección, en ocasiones alude a la Iglesia (como institución) y a la Virgen María.








Ubicada en un centro (centro del mundo) se revela como un símbolo ascensional por su señalar hacia el cielo al tiempo que, con cada piso, marca una etapa en la elevación espiritual.

Como elemento vertical también representa a aquella edificación que puede captar la energía regeneradora del sol y descargarla en la tierra.




Algunas "Torres" en el Arte





Il Canaletto





Carl Blechen





Thomas Cole





Francesco Guardi







Johan Thomas Lundbye







Konstantin Bogaevsky





Peter Paul Rubens





Pieter Brueghel





Benedetto Bonfigli





Vincent Van Gogh





Wojciech Gerson



mayo 01, 2009

CABALLEROS



"Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar...

Va cargado de amargura,

va, vencido, el caballero de retorno a su lugar..."


León Felipe




Asociado a la imagen de lo que el hombre puede llegar a ser, el caballero alude a una serie de valores tales como: nobleza, honor, respeto, lealtad, justicia, etc.; dando idea de una clase de humanidad superior.
Es el ser anhelado, de corazón bondadoso, tierno y también valeroso, al que todos aspiran.









Completamente comprometido con sus creencias y compromisos, lo mueve un ideal, un accionar por una gran causa que, por lo general, tiene un aspecto moral muy elevado y sagrado.

Transformado en guerrero, lucha contra todas las fuerzas del mal hasta el punto del sacrificio, si fuera necesario.









En ocasiones, los relatos de sus andanzas reflejan el camino iniciático que recorren todos los héroes.
Unidos a su inseparable cabalgadura y a sus armas, en especial su espada, se transforman en símbolos del espíritu, guiando al cuerpo (caballos) a través del viaje del alma hacia el desarrollo de la perfección, pasando por tentaciones, sacrificios, conflictos y dificultades (representados en bosques oscuros, paisajes desolados, monstruos, dragones y pruebas a las que se ven sometidos).


Relacionado con los colores, el "caballero verde" simboliza al neófito, al iniciado; el "caballero rojo" es aquel que ha sido bautizado con sangre; el "caballero blanco" habla de la pureza, inocencia e iluminación, mientras que el "caballero negro" es el relacionado con el mal, el pecado y la oscuridad.



Algunas obras que los incluyen:






Arnold Böcklin






Edward Burne-Jones






Frank Cadogan Cowper






Sir Frank Dicksee






George Frederic Watts






Arthur Hughes






Fernand Khnopff






Gustave Moreau






Richard Doyle






Sir Joseph Noel Paton






Paolo Ucello






Walter Crane






Honoré Daumier