mayo 22, 2010

ROSAS


..." la rosa ...
la que siempre está sola,
la que siempre es la rosa de las rosas,
la joven flor platónica,
la ardiente y ciega rosa que no canto,
la rosa inalcanzable."
Jorge Luis Borges




Es una de las flores cuyo amplio simbolismo puede variar de acuerdo al color y al número de pétalos.

Asociada tanto a ritos profanos como a sagrados, la rosa ha sido, fundamentalmente, sinónimo de belleza, armonía y perfección y ha estado presente en la humanidad desde tiempos remotos.









Considerada la "Reina de las Flores", se han encontrado restos en antiguas tumbas egipcias; se sabe que babilonios, asirios, griegos y romanos apreciaron la belleza de esta flor que, en la mitología clásica, estaba consagrada a Afrodita/Venus.









Para el cristianismo es símbolo de María (quien, en ocasiones, aparece representada por un rosal y de cuya presencia se desprende el perfume de esta flor) y alude a su condición de "Reina del Cielo" y a su virginidad.

Según algunos, el rosetón de las iglesias medievales es una rosa estilizada que, abierta totalmente, sugiere una especie de "rueda" que se corresponde con los ciclos de la vida.

Tallada en los confesionarios, otorga la condición de secreto y discrecional a lo que allí se dice: colocar algo "sub-rosa", bajo la rosa, es sinónimo de transformarlo en totalmente confidencial.









De acuerdo al color toman diferente simbolismo, así las rojas hablan del amor, el deseo, la pasión y la vida pero también aluden a la sangre, al dolor, al sacrificio y la redención.

Las blancas son pureza, inocencia, virginidad y muerte y en la alquimia son el primer grado de perfección.

Las de tono rosado unen el espíritu (blanco) con la materia (roja) representando cierto equilibrio.









La "Rosa azul", por su condición de inexistente, es símbolo de lo imposible y de lo inalcanzable, mientras que una "Rosa dorada" se refiere a la perfección.

La "Rosa de los Vientos" con 8 pétalos, entrecruza dos cruces y marca todas las direcciones del mundo.




Algunas obras





Vincent Van Gogh





Paul Klee





Eva Gonzàlez





Berthe Morisot





Pierre Auguste Renoir





Edouard Manet





Camille Corot





Carlo Crivelli





Ernest Ludwig Kirchner





Henri Fantin Latour





Ignacio Pinazo Camarlench



abril 17, 2010

CENIZAS Y HUMO


"Aquí yacen polvo, cenizas y nada."
(Tumba del Cardenal Barberini - 1631)









Como consecuencia del fuego y de su acción purificadora se generan otros dos elementos de diferente simbolismo.

Las cenizas son lo que resta de aquello que ha sido consumido y, para muchas culturas, guardan y concentran las fuerzas y la esencia de lo que ha sido quemado.

Símbolo de penitencia y de duelo, también lo son de humildad y arrepentimiento.
Aluden a la desintegración de la materia, a lo perecedero de lo terrenal ("Ceniza a la ceniza y polvo al polvo"), a lo efímero de la existencia, por lo que remiten a la idea de muerte.









En su aspecto positivo, son sinónimo de esperanza, de posibilidades de una nueva vida y de rejuvenecimiento.
Así entonces el "Ave Fénix", luego de haber sido purificado por el fuego, renace renovado de entre sus propias cenizas.









La columna de humo que asciende simboliza una vía hacia lo eterno e ilimitado. Vía de escape de lo temporal y espacial, eleva las plegarias (el sacrificio o el homenaje) e invita a la deidad a hacerse presente.









Imagen de las relaciones entre el cielo y la tierra, también simbolizan las almas que, liberadas del cuerpo, ascienden purgadas por el fuego.









Algunas obras




John William Waterhouse





John Collier





Edward Frederick Brewtnall





Axel F. Cederholm





Henry Maynell Rheam





John Charles Dollman
(deta
lle)





Philip James de Loutherbourg