abril 25, 2011

ANGELES


"Eso es todo lo que un ángel es:
una idea de Dios."
Meister Eckhart










Seres protectores por antonomasia, mediadores entre lo divino y el hombre, parte de su simbolismo se relaciona con el hecho de ser seres alados.

Aunque con otras características aparecen en numerosos relatos antiguos, son los "Gens" (genios) de la Mesopotamia, los "devas" hindúes (seres de luz/espíritus brillantes) y los maleachim el Antiguo Testamento: todos entes protectores, formas corpóreas de la mente divina.









Mensajeros, guardianes, intermediarios, son portadores de buenas nuevas y representan la unión perfecta entre lo visible y lo invisible. Si bien poseen un cuerpo, este es etéreo, aéreo y le permite junto a sus alas, elevarse por encima de los hombres y acceder a la divinidad.








Hacia el año 500 d.C. el cristianismo definió nueve jerarquías celestiales:

* Serafines (con seis alas) servidores que rodean el trono de Dios.

* Querubines (con cuatro alas) guardianes de la gloria de Dios.

* Tronos (con alas multicolores) sostienen el trono e Dios.

* Dominaciones: dominan las categorías inferiores y se encargan de que se cumplan la voluntad de Dios.

* Virtudes: sin forma humana, ayudan al hombre a acercarse a Dios.


* Potestades: tienen como misión, mantener el equilibrio cósmico y las leyes físicas.

* Principados: integradores, son los guardianes de grandes grupos (naciones, ciudades, agrupaciones).

* Arcángeles: Miguel, jefe del ejercito celestial, es quien vence a Luzbel (Lucifer, el ángel caído); Gabriel, el mensajero celestial, aparece con un lirio (símbolo de pureza e inocencia), es el ángel de "La Anunciación" y Rafael, jefe de los ángeles guardianes, es el protector de los peregrinos.
Aceptados los tres por la Iglesia Católica, no se incluye a
Uriel, señalado como el ángel que se hallaba sentado frente al sepulcro vacío de Jesús.








Representados siempre de manera muy bella y armoniosa, sus imágenes han sido más o menos andróginas, según la época y de acuerdo a los elementos se pueden reconocer ángeles del juicio final (llevando o tocando la trompeta), protectores/guardianes del paraíso (con espadas flamígeras), mensajeros (portando varas). Las pequeñas cabezas aladas y los ángeles/niños simbolizan lo incorpóreo y la inocencia.

En la mitología islámica "Israfil" es el ángel de la muerte. Ubicado junto al trono de Alá, quita del árbol del mundo las hojas que llevan escrito el nombre de las personas que están destinadas a fallecer.




Algunas obras





Rafael Sanzio





Odilon Redon





Hans Memling





Henry Fuseli





William Adolphe Bouguereau





Alexandre Cabanel





Rosso Fiorentino





Gustave Dorè





Marc Chagall





William Blake





James Tissot





Willem De Kooning



marzo 12, 2011

CORONAS


"Inquieta se encuentra la cabeza
que lleva una corona"

William Shakespeare










De metal, de flores o de espinas; real, papal o de novia el simbolismo de la corona presenta varios aspectos.

Por ubicarse en la cima el cuerpo humano comparte con la cabeza su significado: señala la sede de la autoridad, de la inteligencia y del poder de quién la porta.

Destaca y eleva por encima del resto, marcando una diferencia y legitimándola al vincular al coronado con un estadio superior.

Une en el portador lo terrenal y lo celestial, lo humano y lo divino.









Por su forma circular, habla de perfección y de perdurabilidad; confiere dignidad, realeza e iluminación ya que, toda corona, remite de alguna manera a la corona solar.

Como símbolo de luz interior, la ostenta aquel que a conseguido alcanzar el grado supremo de elevación espiritual que lo acerca a la divinidad.









De significado complejo, pueden ser otorgadas como premio (corona del vencedor), distinción temporal por alguna hazaña (corona del héroe) o marcar la transición a una forma de vida diferente (corona de novia, de difuntos).

Mientras que las coronas de flores pueden considerarse símbolos de lo terrenal, de la vida despreocupada y alegre y de lo efímero; las de espinas se asocian a la penitencia, al castigo y al matirio, y también a la vida eterna y a la resurrección.




Algunas obras





William-Adolphe Bouguereau





Gaston Bussière





Alonso Cano





Frank Cadogan Cowper





El Greco





Edmund Blair Leighton





Bartolomé Esteban Murillo





Fernand Khnopff





Pietro Perugino





Sir Lawrence Alma-Tadema





Giovanni Battista Tiepolo





Franz Xaver Winterhalter